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Relato Travesti Alana Ribeiro o el arte de dar por culo.


Relatos Travestis Alicante: Alana Ribeiro o el arte de dar por culo.
Autor: moshi


La situación anticiclónica propició en Valencia, el penúltimo día del año. Festividad de Santa Judith, temperaturas muy suaves de 20º. A merced a las cuales pudimos dejar de lado abrigos y jerseys. "Es un tarde muy buena para tomar por culo", me dije. Y en torno a las 18h me encaminé a los apartamentos del centro de la ciudad donde atiende Alana Ribeiro. Nos conocíamos de sus anteriores estancias en Valencia y, si llevo bien la cuenta, esta iba a ser nuestra cuarta sesión. Es importante señalarlo porque Alana es una profesional como la copa de un pino que se adapta a todos los fantasmas de sus clientes y los realiza con dedicación, aportando siempre algo de su cosecha.

Frecuentar a la travesti brasileña Alana Santos crea adicción y uno siempre piensa que deja cosas pendientes en el encuentro para una próxima vez. El goce bestial está siempre asegurado y es susceptible de verse incrementado. Aún más, en un futuro inmediato. Por eso, a la hora de narrar el encuentro, voy a introducir notas a pie de página detallando los aspectos que pueden ser cambiados/mejorados para disfrutar más y mejor, de este rotundo y apetecible cuerpo.

El pasillo laberíntico, poblado de muchas puertas, hace que me pierda en él. Menos mal que Alana ha dejado entreabierta la suya y allí me dirijo con la respiración jadeante y el corazón redoblando como un tambor. Ella está como siempre: inmensa. Me recibe casi desnuda, sólo con unas charoladas botas de media caña(1). Me ofrece una lata muy fría de Coca-Cola. Al mismo tiempo que se desprende del tanga de cuero. Caen también mis calzoncillos al suelo. Por unos segundos me recreo en las curvas de su cuerpo y mordisqueo sus maravillosos pechos.

Una imagen para el recuerdo: Alana abierta de piernas en la cama con la chorra tan enhiesta como una lanza.

Le digo que quiero acabar la sesión con ella mordiéndome los pezones mientras me sacude la polla. Le recuerdo que soy una putacerda y que quiero que me trate como tal. Como respuesta, me endiña un escupitajo en toda la jeta y empezamos a morrearnos salvajemente. El efecto en su trabuco es inmediato y al empuñárselo noto lo caliente y duro que empieza a ponerse. Una imagen para el recuerdo: Alana abierta de piernas en la cama con la chorra tan enhiesta como una lanza. "¡Ven a chupar, puta!", me suelta (2). Me lanzo sobre ella como náufrago sediento. Tras las primeras gargantas profundas, Alana me advierte de que abra mi morro de cerda todo lo que pueda y empieza a follarme la boca con frenesí. Benditas arcadas y benditas lágrimas.
Por su carácter cilíndrico y uniforme, chuparla es una delicia. Tras un buen rato de chupadas y lamidas, Alana me dice: "A ver a qué sabe tu polla". Nos ponemos de lado, embarcándonos en un 69 superlativo que debo interrumpir porque el impulso succionador de sus labios y la intensidad misma de la absorción podían hacer que me corriera antes de tiempo.
Me da por culo en tres tiempos. En el primero, a cuatro patas, sirve para abrirme el ojete que estaba algo cerrado por la obligada abstinencia, con el consiguiente latigazo de dolor, totalmente superado en el segundo tiempo cuando me abro de piernas ante ella y me folla en plan salvaje con unas embestidas que hacen que se desprenda el cabezal de madera de la cama Mueca. A estas alturas ya se me ha disparado la parafilia guarra y le pido que me mee. Su cara de vicio es también para recordar cuando me dice: "No puedo, pero te voy a llenar la boca de leche"(4). En el tercer tiempo, totalmente tumbado de espaldas en la cama, en la posición de decúbito supino, siento al mismo tiempo su polla removiéndome el culo y todas las curvas de su cuerpo acoplado al mío (3).

A horcajadas sobre mí, Alana empieza a sacudirse la chorra para propiciar la corrida mientras yo le como los huevos y el ojete. Al decirle que este último estaba asquerosamente limpio para mi gusto, me dice entre sus entrecortados jadeos: "Me gusta que seas tan puta y tan cerda". Cuando el chorro de leche se ve llegar, con gran maestría, me mete el rabo en la boca y no pierdo ni una gota de su leche densa, áspera y salada. Me devora los pezones a mordiscos mientras me pajea y yo le detallo en qué estado quiero encontrar su culo la próxima vez...

El saber de una trans sobre el sexo que ofrece emana de su propia experiencia, que es la misma del cliente. Cuando Alana te da por culo a cuatro patas, sabe que si te pajea al mismo tiempo, las contracciones del ano son placenteras también para ella. Y eso ella lo hace espontáneamente, sin que se lo pidas. Para mí es una de las grandes del foro y rezo a San Sade para que se quede a vivir en Valencia. De momento, según me dijo, estará hasta mediados de enero. Hay que aprovechar su estancia, foreros Guiño

NOTAS

(1) Sólo soy moderadamente fetichista porque mis parafilias son otras. Finalizado nuestro encuentro, Alana se desprendió de las botas y las medias. Y totalmente en bolas, era una gloria bendita el esplendor de su morena y acariciable piel. La majestad de su culo prieto y respingón. La próxima vez la quiero desnuda tras la puerta.

(2) Alana es una maestra a la hora de toquetearse la picha para conseguir una erección inmediata. Quisiera contribuir con la acción de mi lengua a lograr la consistencia de su polla. Nada es más exquisito que notar el paso de cierta blandura a máxima turgencia del rabo que te va a perforar. A tener en cuenta para la próxima vez.

(3) Recomiendo esa postura a pasivos primerizos porque, como dice Alana, así su cipote no entra del todo en el ojete y la penetración es más suave.

(4)Se me había olvidado decirle a Alana, al concertar la cita, que quería el servicio de lluvia dorada.


Added on January 03, 2018 at 12:00 am

Travestis de Alicante Relatos y Experiencias de Clientes. Alana Ribeiro o el arte de dar por culo.


 Travestis Alicante  Alana Ribeiro o el arte de dar por culo.